¿Fin?

Lo nuestro fue amor a primera vista. Eran frías, metalizadas, llenas de ángulos y puntas cortantes. Las vi y supe que eran lo único que me quedaba, eran el único hombro sobre el que entonces podía llorar. En mi interior, sentía algo más que mariposas, en mi mente alguna voz me decía que nuestra historia era una locura, que no me traería más que problemas, pero algo en mi rogaba que me rindiera, que dejara que su frío cuerpo metálico se topara con el mio. Entonces, caí en sus terribles encantos, en sus ojitos brillantes, en sus promesas, en sus besos de consuelo. Y cada noche que estaba triste, las buscaba, deseando que ellas también me esperaran, deseando que fuera el vaso donde ahogar mis penas.
Pero el tiempo demostró que lo que teníamos era auto-destructivo, y que teníamos que dejarlo. Y cuando me decidí a hacerlo, cuando reuní el valor necesario para tomar esa decisión, no pude. Estaba demasiado atrapada, era demasiado dependiente, no lo suficientemente fuerte...