29-09

En esta vida todos tenemos cosas que deseamos conservar pase el tiempo que pase, pero a veces, acabamos en situaciones en las que la única opción es dejarlo todo pasar y dejar de luchar por tener algo. No siempre se va a ganar. Hay que perder para darnos cuenta de lo especial que es ganar. Hay que tener aspiraciones, para que siempre haya algo que nos mantenga levantándonos cada mañana, por muy duro que vaya a ser el día. Pero también tenemos que aceptar que habrá días en los que no nos quede nada. En los que nos gustaría quedarnos en la cama, sin tener que mover un solo músculo. Días de reflexión, de no pensar en nada, o de no dejar de pensar. Días para entender los porqués, y días para dejar que tu alma se llene de soledad. Tenemos que aprender a rendirnos, a dejar de luchar, a aceptar el vacío que dejan las personas cuando se van. Pero sobre todo tenemos que aprender a aceptar el dolor y la decepción de perder a alguien. No existe la decepción cuando no confías en nadie. No existe la decepción cuando estás solo.