29-09

A veces hay que aprender a mirar hacia delante, en lugar de hacia atrás. Porque aquellos que se fueron, no volverán, y a veces no nos queda otra que aprender a vivir con eso. Los momentos no serán iguales, pero eso no significa que no queden muchísimos más increíbles por vivir. No habrá una sola noche que no lo recuerdes. Un solo día en el que no lo pienses. Con el tiempo el dolor pasa, y la mayoría de los recuerdos se vuelven difusos. Todo parece quedar en la lejanía. Pero aún así lo recuerdas. Recuerdas las últimas conversaciones, los últimos 'te quiero'. Recordar no es malo, mientras no se viva de los recuerdos. Recordarás la forma en la que te hacía reír, y las ganas que tenías de verlo sonreír. Probablemente no habrá un solo día en el que no lo eches de menos al menos un segundo, pero al final, los recuerdos solo causarán felicidad, de haberlos podido vivir. El dolor pasará a ser melancolía. Las lágrimas serán confusas sonrisas. Por que por mucho que nos alejemos de las personas y los recuerdos, ellos nos hacen quienes somos, y eso no lo puede cambiar ni siquiera el tiempo.