Algún día había que parar, y dejar las cosas atrás.

Cuando miramos atrás a veces nos cuesta distinguir de donde venimos. Hay sueños que dejamos atrás, momentos que intentamos borrar y personas a las que volveríamos a conocer. Todo puede cambiar en un solo instante: quien estuvo a tú lado se fue, perdiste eso que un día fue tuyo y dejaste ir lo que más querías tener. Un día todo puede perder sentido, y los sentidos pueden pasar a un segundo plano. Cuando lo que duele es el alma, el dolor físico ya no significa nada. Cuando te quedas quieto, y tus sentimientos gritan, pero tu boca no pronuncia palabra, sentís que seguir ya no tiene sentido. Cuando el amor duele, deja de ser amor. A veces me gustaría poder dejar atrás el dolor, y todo lo que este lleva, para empezar a vivir sin que el alma me duela.