Te miro y miro a mi alrededor. No veo nada. Todo parece haber desaparecido a mi alrededor. Te observo, tus gestos, tu sonrisa. Me hablás, pero no te escucho. Mi mente esta lejos, se perdió la primera vez que me miraste a los ojos. Observo tu cuerpo, grabando cada detalle en mi mente para no olvidar ni un detalle de tu belleza. Tu piel brilla al sol, y tu perfume pone alerta mis sentidos. Siento una debilidad interior. Como si cualquier hecho se pudiese llevar todo por delante, y yo me fuese a quedar ahí de pie sola, de nuevo. "¿Valen? ¿Me estás escuchando?"- te miro a los ojos y sonrío.- "No, no me estabas escuchando". Te reís y me abrazás y no hay nada que desee más que parar el tiempo en ese momento y que me abraces para siempre. Pero cierro los ojos y cuando los abro no estas, te pierdo. La misma historia, desapareciste y a mi ya no me queda nada.