Son sentimientos que cuestan de expresar con palabras. Es ese vacío en el que se convirtió tu alma. Buscas algo a lo que agarrarte, algo que te haga continuar, que te de fuerzas para levantarte cada mañana. Hay días malos y días mejores. La gente pasa por tu lado sin saber qué pasa por tu mente. Te desahogás como podés, te cuesta ser feliz. Todo el mundo te dice lo mismo: "pasa página, no merece la pena" o "sonreí, no tienes ningún motivo para estar triste". Más cuando te mirás en el espejo, y te das cuenta de que lo que no tiene sentido es esa nada que se acumula en tu alma, llena tus pulmones y escupen tus labios. Es esa sensación de que todo ha perdido sentido, de que no queda nada.