Hay lugares y hay momentos; personas y sueños. Hay instantes en nuestras vidas en los que todo parece confuso. Confundimos nuestros sueños, con nuestras metas; nuestras pesadillas, con nuestros errores. Nos hundimos en un vaso de tubo, en un largo vaso de tubo, al que no le vemos el fondo. No encontramos en ninguna parte el impulso para nadar y salir, simplemente flotamos, esperando que llegue alguien y nos ahogue. Buscamos una mano que nos agarre y nos saque. En ocasiones entrelazamos nuestras vidas con la gente equivocada y acabamos más hundidos que al comienzo. Sinceramente, ¿qué esperamos sacar de esta vida? Soñamos y nos ilusionamos para que nos rompan y nos pisoteen. Luchamos para ver la batalla perdida y encontrarnos sin más esperanzas. Si es así, ¿para que seguir? Ahí esta la clave. Seguimos para vivir el cuento de hadas, para conseguir lo que no tenemos, para lograr un sueño. Seguimos por el simple hecho de respirar.