Hay muchos instantes que quedan congelados en nuestra mente en forma de recuerdos. En ocasiones es un sentimiento, en otras un lugar, o tal vez una persona, una palabra o aquella sonrisa de la que te enamoraste. Hay momentos en los que detendría el mundo para vivir siempre en esas palabras, para perderme en el infinito de su mirada, para pervivir con ellos en ese instante en que soy feliz. Pero el control del tiempo no lo poseo ni lo podre poseer nunca. Hay tantas esperas, momentos perdidos en el sin sentido. A estas alturas ya debería haber aprendido a vivir al máximo pero siempre fui una niña a la que le costaba aprender la lección.